Versión 1.4.2. Última actualización: 2 de noviembre de 2026
En AssetRent Capital nos tomamos muy en serio la protección de tus datos personales. Esta política te explica de forma clara qué información recogemos, para qué la usamos y qué derechos tienes sobre ella, conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (LOPD-GDD).
Solo recogemos los datos que necesitamos para darte el servicio. Dependiendo de cómo uses la plataforma:
Nombre, email y contraseña. Los necesitamos para crear y mantener tu cuenta.
Nombre, email y mensaje. Los usamos para responderte.
Datos de tus activos, contratos, simulaciones y documentos que introduzcas voluntariamente. Son necesarios para que las herramientas funcionen.
Páginas visitadas, tipo de navegador y el identificador aleatorio de la cookie. Google usa tu IP solo para saber el país, la región o la ciudad desde los que entras, y la descarta antes de guardar nada. Solo si has aceptado la analítica.
Aparte, como en cualquier web, nuestro servidor anota cada petición (tu IP, la página que pides, la página desde la que llegas, el navegador y la hora) en un registro técnico que se borra a los 14 días. Lo usamos para la seguridad de la plataforma y para resolver fallos. Las de la verificación de documentos las anota sin tu IP, sin la página de procedencia y sin el navegador.
Si abres una tasación de demostración que alguien te ha compartido, guardamos con ese enlace la fecha y una huella de tu dispositivo: un código que calculamos con una clave nuestra a partir de tu IP, el navegador, el idioma, el tamaño de pantalla y la zona horaria, y que no contiene esos datos. Sirve para que ningún enlace se use más veces de las que permite, y se borra cuando el enlace caduca o se retira, como mucho al día siguiente.
Para frenar ráfagas en los formularios públicos llevamos un contador de intentos con tu IP (en IPv6, la de tu bloque /64 y tu bloque /48), que se borra pasado un día o al acabar el bloqueo si dura más. Y si has aceptado la analítica, las pruebas A/B del portal guardan el identificador aleatorio de tu navegador y, si tienes sesión, tu usuario, sin IP ni navegador.
En el asistente de alta del portal, nombre, correo, teléfono, presupuesto, ciudades, experiencia, modalidad de alquiler y las notas que escribas. Lo guardamos como una consulta para que el equipo te atienda, antes de registrar los permisos que elijas ahí y aunque no aceptes comunicaciones comerciales. Eso no te apunta a ningún envío: los correos comerciales solo salen con tu consentimiento. En la agenda, tu nombre, correo, teléfono y la cita que reservas, cambias o cancelas; la auditoría de esas acciones no guarda tu IP.
Del test de ciudad, la ciudad, el perfil y tus respuestas, sin datos tuyos: ves el resultado sin dar el correo y, si pides recibirlo, usamos tu dirección solo para ese envío. Los resultados anteriores a esta versión llevaban correo, nombre e IP, y se borran a los 30 días. Del asistente de las guías, las preguntas y las respuestas, sin correo ni IP. De votos, compartir y avisos, IP, navegador y, si los das, correo y nombre. De comentarios, rincones, valoraciones y candidaturas de embajador, lo que escribas con tu nombre y tu correo, y tu nombre de pila en el registro de actividad, que vaciamos si borras tu cuenta. El veredicto de la comparativa de ciudades lo escribe nuestro propio modelo de IA con las cifras de los artículos, va marcado como «generado con IA» y no usa datos de quien lo consulta.
Nos escribes desde el correo de la cuenta con una foto de tu DNI (puedes tapar el número de soporte y la dirección), hacemos una videollamada corta sin grabar y nos dices en ella un código que te mandamos a ese correo. La imagen se borra al terminar la comprobación y solo queda anotado qué se comprobó. Base: art. 6.1.b RGPD (devolverte el acceso a tu cuenta) y 6.1.f (nuestro interés legítimo en que nadie se haga con ella). Si cambias el correo de la cuenta, mandamos un código a la dirección nueva y otro a la de ahora si está verificada; la nueva queda verificada al confirmarla.
Un cliente con plan puede darnos tu correo para invitarte a su equipo: guardamos esa dirección, el rol propuesto, la fecha y quién invita, cuyo correo verificado figura en la invitación como origen del dato. Si nos dices que no quieres más invitaciones, guardamos una huella HMAC de tu buzón, sin la dirección. Si abres un enlace seguro que te han mandado para ver un documento, guardamos tu IP y la hora de cada apertura, el correo si lo escribes y, en el token de descarga de un solo uso (120 segundos), tu IP. Si quien lo comparte los indica, también tu nombre y tu correo como destinatario. Si abres el enlace de un activo, tu IP (en IPv6, tu bloque /64) y tu navegador, para el tope de vistas.
Si tu perfil tiene esos datos (capital disponible o presupuesto máximo, a cuántos años inviertes, la rentabilidad mínima que buscas y si ya cuentas con financiación preaprobada), los rellenes tú o los anote tu gestor a partir de lo que le cuentas, en el área de financiación los usamos para ordenar los productos del catálogo: unos criterios comparan cada producto con lo que consta en tu perfil (capital, plazo, rentabilidad y si tienes financiación preaprobada) y otros miran solo las condiciones del producto (tipo de interés, porcentaje del valor que financia y a quién lo dirige la entidad). Eso es elaborar un perfil en el sentido del artículo 4.4 del RGPD, y preferimos decírtelo claro. Lo que no es: una decisión automatizada de las del artículo 22, porque el catálogo entero sigue a la vista, el orden no te concede ni te niega nada y sobre cada producto deciden la entidad y tú. Tampoco es asesoramiento.
Forma parte del servicio que contratas (artículo 6.1.b) y puedes cambiar esos datos tú mismo en tu perfil o pedirnos que los corrijamos (artículo 16). Y ninguna entidad ve tu perfil. Lo que una entidad recibe es la precalificación que tú pides: tu nombre, tu correo y lo que escribas en ese formulario. La ven todas las entidades financieras con cuenta en la plataforma mientras está pendiente, hasta que una la toma; desde ese momento, solo esa. Hoy no caduca sola: si quieres retirarla, escríbenos a [email protected] y la cancelamos. Quién recibe qué, con detalle, en el punto 5.
Tratamos tus datos basándonos en:
Para la analítica y las pruebas A/B, para cargar el mapa de Google en la ficha pública de un inmueble, en su enlace compartido o en una tasación compartida cuando pulsas «Cargar el mapa» o «Cargar Street View» y para las comunicaciones comerciales que pides marcando la casilla de un formulario y confirmas desde tu correo.
Para gestionar tu cuenta, darte el servicio contratado y atender lo que nos pides por un formulario de contacto o de descarga, por la agenda o por el asistente de alta. También para darte el resultado del test de Vivir & Invertir, enseñarte tu equipo y comprobar que eres tú al devolverte el acceso.
Para mejorar la seguridad de la plataforma (también con el registro técnico del servidor), prevenir fraudes, limitar los usos de una tasación de demostración compartida, frenar ráfagas en los formularios públicos, registrar las aperturas de enlaces seguros y las vistas de enlaces de un activo, invitarte a un equipo si alguien quiere sumarte (quien invita tiene el correo verificado; un equipo no puede dejar más de 2 invitaciones sin aceptar a un mismo buzón en 30 días, ni llegar a él si ya lo han invitado otros 3 equipos; hay un tope de 10 al día por equipo, de 5 si la cuenta está en prueba y de 100 entre todas las cuentas en prueba, y el correo no lleva publicidad), conservar la huella de tu correo tras un borrado, enseñarte en un mapa del portal dónde está un inmueble (el de Google en la ficha pública, en su enlace compartido y en una tasación compartida solo se carga con tu permiso), evaluar la calidad del asesor fiscal de IA cuando valoras una respuesta y atenderte por WhatsApp o Telegram cuando eres tú quien nos escribe (artículo 6.1.f del RGPD: nuestro interés legítimo es contestar la solicitud que tú mismo nos haces por el canal que has elegido). También se apoya aquí el registro de que pediste no ser contactado, por ser el único modo de cumplirlo. Puedes oponerte en cualquier momento.
Cuando la ley nos exige conservar ciertos datos (por ejemplo, facturas).
No vendemos ni cedemos tus datos a terceros con fines comerciales. Solo los compartimos cuando es necesario para darte el servicio:
Y te lo decimos en el primer mensaje, antes de cualquier otra cosa, como exige el artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial. Es nuestra propia IA, alojada en nuestros servidores de la UE (Alemania y Finlandia): lo que escribes no sale de ahí para ser procesado. Si te damos cifras, las calculan nuestros motores, no el modelo, y son orientativas. Ninguna respuesta del canal concede, deniega ni modifica nada, así que no hay decisiones automatizadas de las del artículo 22 del RGPD. Si prefieres hablar con una persona, escribe PERSONA y te decimos cómo: según el canal, te contesta alguien del equipo por ese mismo chat o te pedimos que nos escribas a [email protected].
Todos los que tratan datos por encargo nuestro tienen un contrato de tratamiento firmado. Telegram, las entidades financieras y Google (por Google Maps) no son encargados nuestros: las entidades, porque deciden por su cuenta qué responder a tu solicitud; Google, porque trata lo que recibe del mapa con sus propias condiciones; Telegram, por lo que te contamos abajo. Con cada uno compartimos lo mínimo que necesita para hacer su trabajo, y nada más.
Cinco de estos proveedores son empresas estadounidenses: Cloudflare, por donde pasa la web antes de llegar a tu navegador; Google, para la analítica; Stripe, para los pagos; Mapbox, para los mapas; y Resend, que envía el correo solo cuando nuestro propio servidor falla. Lo que les llega sale del Espacio Económico Europeo, y para eso el reglamento pide un instrumento que lo ampare. Tenemos dos: las cinco están certificadas en el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU., que la Comisión Europea declaró adecuado el 10 de julio de 2023 (art. 45 RGPD), y sus contratos de tratamiento incorporan además, como respaldo, las cláusulas contractuales tipo que la Comisión aprobó en 2021 (art. 46 RGPD); si esa certificación fallara, nos quedarían las cláusulas, con la evaluación de cada transferencia que entonces haga falta. Cada vez que revisamos esta política comprobamos que las cinco siguen en la lista oficial del Departamento de Comercio de EE. UU., y puedes pedirnos copia de las cláusulas en [email protected].
Google Maps va aparte. Ahí Google no trabaja por encargo nuestro, así que no hay contrato de tratamiento ni cláusulas nuestras de por medio: lo que tu navegador le manda al cargar un mapa llega a Google LLC, en Estados Unidos, que está certificada en ese mismo Marco de Privacidad de Datos, y lo trata con sus propias condiciones.
Lo que compartimos con los cinco proveedores estadounidenses del apartado anterior sale con las garantías que te contamos ahí. Lo que nos escribes por WhatsApp o Telegram se queda en nuestros servidores de la UE (Alemania y Finlandia), donde también funciona la IA que atiende el canal, con dos matices que tienes derecho a conocer con nombre y apellidos.
Lo entrega Meta Platforms Ireland, establecida en la Unión Europea, con condiciones de tratamiento de datos firmadas y cláusulas contractuales tipo para sus proveedores de fuera del Espacio Económico Europeo.
Telegram FZ-LLC está en Emiratos Árabes Unidos, un país que la Comisión Europea no ha declarado adecuado, y no ofrece contrato de tratamiento de datos para la API con la que funcionan los bots. No podemos, por tanto, ofrecerte las garantías del artículo 46 del RGPD que sí tenemos con todos los demás.
Qué significa en la práctica. Allí no hay una autoridad de protección de datos independiente equivalente a la AEPD ni vías de recurso judicial comparables; las autoridades locales podrían acceder a los datos sin las garantías que exige el RGPD; y podrías no poder hacer valer tus derechos frente a Telegram con la misma eficacia que frente a nosotros. Los mensajes a un bot, además, no van cifrados de extremo a extremo.
Qué hacemos. Cuando escribes por Telegram, eres tú quien entrega tus datos a Telegram, en tu propia relación con ellos y antes de que nosotros intervengamos. Lo que sí es una transferencia nuestra es nuestra respuesta, que no tiene más remedio que viajar por el mismo canal: la amparamos en el artículo 49.1.b del RGPD, por ser imprescindible para atender la solicitud que tú mismo nos has hecho por ese medio. Ese canal solo se usa si eres tú quien escribe —nunca empezamos nosotros—, te lo contamos en el primer mensaje, y nuestra respuesta no añade a la conversación datos personales tuyos que no estén ya en ella. Y revisamos esta excepción si el uso de Telegram deja de ser ocasional: el artículo 49 no permite convertir una excepción en la vía ordinaria.
Si prefieres no usar un canal fuera de Europa: escríbenos a [email protected], por WhatsApp, o desde tu área privada. Puedes pedirnos copia de las cláusulas contractuales de cualquier otro proveedor en [email protected].
Conservamos tus datos mientras tu cuenta esté activa o mientras sea necesario para darte el servicio. Si decides darte de baja, lo que borramos y lo que conservamos lo tienes más abajo, en «Qué pasa cuando nos pides que borremos tus datos». Entre lo que la ley nos obliga a conservar están las facturas y los datos fiscales, 6 años desde la última factura (artículo 30 del Código de Comercio). Las valoraciones del asesor fiscal de IA y sus extractos se eliminan automáticamente a los 12 meses.
Las cifras de tu inmueble duran más, y te explicamos por qué. Si has comprado con nosotros, guardamos lo que estimamos antes de comprar —lo que creíamos que iba a costar y lo que podía rentar— junto a lo que después ha costado y rentado de verdad. Lo guardamos 6 años desde que termina el encargo, y mientras el inmueble siga bajo nuestra gestión. La parte que justifica lo que te costó el piso y lo que invertiste en mejorarlo la guardamos hasta 4 años después de que lo vendas, porque ese es el día en que Hacienda te va a pedir justificar precisamente eso para calcular tu ganancia (artículo 35 de la Ley del IRPF). Cuando vencen todos los plazos, dejamos de poder relacionar esas cifras contigo.
Si nos pides que borremos tus datos, esas cifras desaparecen de tu portal y de cualquier documento que generemos a partir de entonces. Quedan bloqueadas en nuestro registro, sin que nadie las consulte, solo por las dos razones por las que la ley nos permite retenerlas: cumplir las obligaciones contables y fiscales, y poder defendernos si algún día hay una reclamación sobre esta operación (artículo 17.3 del RGPD). No es un “no se puede borrar”: es un “deja de usarse y queda guardado bajo llave”.
Si nos escribes por WhatsApp o Telegram, esa conversación tiene sus propios plazos:
Y una excepción que queremos contarte explícitamente. Si nos pides que dejemos de escribirte, guardamos ese “no” en una lista de exclusión sin plazo de borrado, y lo guardamos incluso si después nos pides que eliminemos todos tus datos. En ese caso no conservamos tu número ni tu correo: guardamos una huella hecha con una clave que solo tiene nuestro servidor, que no se puede leer y solo sirve para reconocer tu número o tu dirección si vuelven a aparecer. Es un dato seudonimizado, no anónimo. La de tu correo no frena cualquier envío: si vuelves a escribirnos, te contestamos; lo que evita es que se archiven de nuevo copias de nuestros correos automáticos y que una secuencia comercial se reactive sin un acto nuevo tuyo. Sin eso, borrar tus datos borraría también la prueba de que no quieres que te escribamos, y volveríamos a hacerlo —que es justo lo contrario de lo que nos pediste—. Es nuestro interés legítimo en cumplir tu propia oposición (art. 21 RGPD y, para la exclusión comercial, art. 23.1 LOPDGDD), y es el mínimo imprescindible para cumplirla. Se revisa cada tres años y, si nos pides eliminarla, lo hacemos, sabiendo que dejaremos de reconocerte.
Si nos dijiste que no quieres invitaciones a equipos, esa huella también se queda. Es otra distinta, solo para eso, y sigue ahí tras la supresión para que nadie pueda volver a invitarte. Es nuestro interés legítimo en cumplir tu oposición (art. 21 RGPD). Se revisa cada tres años y, si nos pides eliminarla o nos escribes desde esa dirección para retirarla, lo hacemos, sabiendo que podrán volver a invitarte.
Otros plazos que conviene que conozcas:
Hay datos que ya no recogemos. Desde esta versión no guardamos la IP de las solicitudes de acceso a la API, ni la huella de la IP de los clics en enlaces de referido y de las respuestas a la encuesta de satisfacción, ni la IP o el correo de las conversaciones con el asistente de Vivir & Invertir, ni la IP o el navegador de las suscripciones a sus avisos. Lo anterior se vacía en la purga de cada noche.
Lo que borramos. Anonimizamos tu cuenta, vaciamos tu perfil inversor y tus notificaciones, quitamos tus datos del libro de leads, del boletín y de las reservas, dejamos caducar las invitaciones pendientes que mandaste y eliminamos las que recibiste, los PDF de tu «Ficha de inversor» y las copias automáticas que te mandó nuestro sistema, con los avisos internos de captación que te nombran y sus adjuntos. El original de esas copias está en nuestro servidor de correo, al que este proceso no llega: el informe del borrado nos avisa de cuántos quedan para retirarlos a mano. Una limpieza nocturna quita además, pasados 7 días, los adjuntos de la bandeja que se han quedado sin mensaje.
Lo que conservamos, y te lo decimos. Facturas, operaciones, contratos y alquileres, por obligación mercantil y fiscal; el registro de auditoría, sin tu correo y sin tu nombre en lo que registra tu cuenta (en la constancia de una factura o de un informe periódico puede seguir el nombre del cliente); el DNI de tu ficha de cliente, que puede tener que guardarse 10 años por la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo; los documentos de tu bóveda y la correspondencia con personas de nuestro equipo. Los documentos de la bóveda no salen con el borrado automático: los revisamos a mano dentro del mes del art. 12.3 y conservamos solo lo que obligue el contrato, la normativa fiscal o la de blanqueo. La correspondencia tampoco la decide el proceso automático: la deja donde está y nos avisa de cuántos mensajes quedan; la revisamos dentro del mes que tenemos para contestarte y borramos lo que no sea contractual o fiscal.
Sociedades. Si tu ficha es la de una persona jurídica cuya razón social no lleva tu nombre, se conserva la ficha de la sociedad (razón social, CIF y su perfil inversor) sin contacto, residencia ni notas. Si lleva tu nombre, o el NIF es de una persona física (también K, L y M), se borra como la de una persona.
Direcciones sin verificar y fichas compartidas. Lo que va por un correo que no tenemos verificado no se borra por esa vía, porque podría ser de otra persona: escríbenos desde él y lo comprobamos. Una ficha de cliente que comparte otra cuenta activa no se toca hasta decidir a mano de quién es. Un PDF de tu «Ficha de inversor» que esté en un flujo de trabajo tampoco se borra solo: queda pendiente y lo resolvemos a mano antes de cerrar tu petición.
Como usuario, tienes los siguientes derechos sobre tus datos personales:
Escribe BAJA o STOP en la propia conversación de WhatsApp o Telegram y dejamos de escribirte de inmediato: te llega un acuse y después nada más. No hace falta que lo escribas exactamente así —entendemos la frase tal como la digas, y si hay cualquier duda lo lee una persona—. También vale un correo a [email protected].
Esa negativa es definitiva: no revive porque después aceptes otra cosa, y sobrevive incluso a que nos pidas borrar todos tus datos. Si lo que quieres es que borremos también ese registro, dínoslo y lo hacemos: solo ten en cuenta que entonces dejaremos de saber que dijiste que no.
Para ejercer cualquiera de estos derechos, escríbenos a [email protected]. Solo si tenemos dudas razonables sobre tu identidad te pediremos algo más para confirmarla, como una copia del DNI (art. 12.6 RGPD). Si trabajas con un colaborador PSI, también puedes pedírselo a él: nos lo pasa en dos días hábiles y te contestamos nosotros, en el mismo plazo de un mes desde que se lo pediste. Lo que haya que conservar por ley en una compraventa (Ley 10/2010) no se borra: se conserva solo el tiempo que obliga la ley, y te explicamos por qué (art. 17.3.b RGPD). Responderemos en un plazo máximo de 30 días. También puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) en www.aepd.es.
Aplicamos medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger tus datos: cifrado de conexiones (HTTPS/TLS), contraseñas almacenadas con hash seguro, copias de seguridad periódicas y acceso restringido solo al personal autorizado. Las fotos que subes a tu bóveda y las de las obras se guardan sin GPS ni el resto de metadatos; de las fotos JPEG solo conservamos la fecha y la hora que marcaba el móvil o la cámara al hacerlas, y no las comprobamos. Las imágenes que van dentro de un PDF, un Word o un Excel se guardan como llegan: si llevan la ubicación, quítala antes de subir el documento. Activar, quitar o cambiar la verificación en dos pasos pide un código, y te avisamos por correo de cada cambio.
Parte de nuestro trabajo consiste en analizar información inmobiliaria publicada oficialmente. Consultamos las subastas del Boletín Oficial del Estado, los actos mercantiles del BORME, los datos del Catastro y la estadística de precios del Ministerio de Transportes y del INE. Con ello elaboramos informes sobre inmuebles para nuestros clientes: qué cargas o procedimientos afectan a una finca y qué riesgo presenta la sociedad que figura como titular.
De las personas que aparecen en esas fuentes tratamos muy poco. De los administradores de una sociedad, nuestro sistema de análisis lee el nombre en el BORME y lo guarda seudonimizado: un código (un resumen criptográfico) sin el nombre en claro. Sigue siendo un dato personal, y solo lo usamos para contar cuántas personas distintas hay detrás de las sociedades ligadas a un inmueble. De los deudores de una subasta no extraemos ni mostramos nada. El resto son datos de inmuebles (dirección, referencia catastral, precio de salida) y de sociedades (razón social, CIF y actos publicados en el BORME).
El informe no se guarda en la plataforma: se compone y se entrega en el momento. Queda anotado quién lo pidió, sobre qué inmueble y cuándo, y, si se entrega con sello, la huella del documento durante seis años (artículo 30 del Código de Comercio). El código de cada administrador se mantiene en nuestro mapa de relaciones entre sociedades 4 años desde su cese publicado en el BORME, o 6 si no consta cese; con esos plazos no hay nada que borrar antes de 2030. No escribimos a cada persona que aparece en un boletín: no tenemos su contacto y buscarlo supondría tratar más datos suyos (artículo 14.5.b del RGPD). Por eso lo publicamos aquí.
Ese análisis se apoya en nuestro interés legítimo (artículo 6.1.f del RGPD) y está acotado por decisión propia: nuestros informes no incluyen nombres de personas físicas. Cuando aparecen administradores de una sociedad indicamos únicamente cuántos son, y ni siquiera eso si el dato pudiera señalar a una persona concreta. En ese análisis no elaboramos perfiles de personas ni tomamos decisiones automatizadas sobre nadie: analizamos inmuebles.
Los documentos que entregamos llevan un sello de verificación que permite a un tercero comprobar que el archivo es auténtico. Para ello guardamos la huella criptográfica del documento, su fecha y cuántas veces se ha verificado. Nuestros servidores no registran la dirección IP ni ningún otro dato de quien realiza la comprobación: la IP solo se usa en memoria, sin guardarla, para frenar abusos. El archivo que se comprueba nunca se envía a nuestros servidores, porque el cálculo ocurre en el navegador de quien verifica. El servidor anota esas peticiones sin IP, sin página de procedencia y sin navegador (solo la hora, la dirección pedida y el resultado) y borra ese registro a los 14 días; solo un fallo grave del propio servidor, como quedarse sin recursos, podría dejar la IP en su registro de errores, que también se borra a los 14 días. Como en el resto de la web, la conexión pasa por Cloudflare, que nos presta la red como encargado del tratamiento: ve la IP de cada conexión, porque la necesita para hacer llegar la petición y frenar ataques, y puede anotarla en sus registros de seguridad.
Si apareces en alguna de esas fuentes y no quieres que tratemos tu información, puedes oponerte escribiéndonos a [email protected]. Atendemos la solicitud aunque el dato proceda de un boletín oficial.
En la 1.4.2. De las fotos JPEG de tu bóveda y de las obras conservamos la fecha y la hora que marcaba el móvil o la cámara al hacerlas; el GPS, el teléfono, la miniatura y lo demás se siguen quitando. Y te contamos que las imágenes de dentro de un PDF, un Word o un Excel no se limpian.
En la 1.4.1. Una invitación a un equipo se puede rechazar desde el enlace del correo, y el botón de baja de tu buzón equivale a no recibir ninguna más. Si nos dices que no quieres ninguna más, quitamos tu dirección de las pendientes y guardamos una huella de tu buzón, sin la dirección, hasta que la retires. Quien invita no sabe por qué no puede invitarte. Rechazar solo esa invitación impide a ese equipo volver a invitarte durante 30 días. Las cuentas en prueba tienen su propio tope de invitaciones.
Los colaboradores PSI pasan a ser encargados, con lo que ven y lo que no. Aparecen las invitaciones a un equipo, los enlaces seguros, el test y el asistente de Vivir & Invertir con sus plazos, y la foto del DNI para recuperar el acceso sin el móvil. Contamos qué se borra y qué se conserva cuando pides la supresión, y que tras borrar tu correo guardamos una huella que evita archivar de nuevo copias automáticas y reactivar secuencias comerciales. El registro de la aplicación pasa de 30 a 14 días. El mapa de Google de una tasación compartida ya solo se carga si lo pides. Los administradores del BORME tienen plazo: 4 años desde el cese o 6 sin cese. Y solo te pedimos el DNI para ejercer tus derechos si tenemos dudas razonables sobre quién eres.
Documentos relacionados: